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Autor: miv2024

Factores de riesgo para el hígado graso no alcohólico

Los 5 principales factores de riesgo que te hacen candidato para el hígado graso no alcohólico

Personas que no consumen nada de alcohol también podrían tener hígado graso
Personas que no consumen nada de alcohol también podrían tener hígado graso

 

Existen enfermedades silenciosas que atacan sin aviso pues, sus síntomas son poco evidentes. Una de ellas es la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA), la cual provoca una inflamación y exceso de grasa en el hígado en personas que beben muy poco o incluso nada de alcohol.

Es cada vez más común y esto preocupa, ya que se presenta en aproximadamente un tercio de la población mundial y puede llegar a causar afectaciones graves a la salud, como insuficiencia hepática o inclusive cáncer de hígado.

Aquí te contamos cuáles son los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de enfrentar esta enfermedad, para tomar medidas preventivas o combatirla a tiempo.

 

¿Quiénes tienen más riesgo de padecer hígado graso no alcohólico?

Según un estudio médico publicado en 2019 en Cochrane Database of Systematic Reviews, quienes mayor riesgo tienen de padecer hígado graso no alcohólico son las personas que sufren del síndrome metabólico, que incluye factores como:

1) Sobrepeso y obesidad: para esta población el riesgo de desarrollar hígado graso fue del 51.7%, ya que el sedentarismo y la mala alimentación ocasionan que la grasa se acumule en el hígado.

Sobrepeso y obesidad: candidato muy opcionado para el hígado graso no alcohólico
Sobrepeso y obesidad: candidato muy opcionado para el hígado graso no alcohólico

 

2) Enfermedades cardiovasculares: son un factor de riesgo del síndrome metabólico y se correlaciona con el hígado graso no alcohólico.

3) Diabetes (en especial tipo ll): la insulina juega un rol importante en el metabolismo de las grasas, y su déficit perjudica a la descomposición de la grasa almacenada en los órganos.

Tener diabetes también es un factor de riesgo para la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA).
Tener diabetes también es un factor de riesgo para la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA).

 

4) Hipertensión: La presión arterial igual o superior a 130/85 mmHg puede aumentar el riesgo.

5) Colesterol y triglicéridos elevados: son indicadores cuantitativos del exceso de grasa en el organismo.

 

Otros factores de riesgo…

Déficit de Omega-3: este nutriente beneficia al hígado para el correcto funcionamiento de sus células. Se encuentra en mayor medida en la fauna marina, como es el caso del krill, crustáceo de la Antártida que representa una fuente superior de Omega-3 con alta absorción en el organismo, de acuerdo a un artículo publicado en la revista científica “Lipids in Health and Disease”.

Krill, crustáceo antártico, para suplir el déficit de Omega-3. Fuente: SUPERBAKrill Blog.
Krill, crustáceo antártico, para suplir el déficit de Omega-3. Fuente: SUPERBAKrill Blog.

 

Ser sedentario: las personas que no realizan actividad física tienen un mayor riesgo de padecer hígado graso no alcohólico, en un 40%.

Ser mayor de 70 años: la prevalencia aumenta a medida que la edad avanza, probablemente porque las personas tienden al sedentarismo, falta de ejercicio diario o dificultades físicas que influyen en el aumento de peso.

Ser mayor de 70 años aumenta la probabilidad de padecer hígado graso no alcohólico
Ser mayor de 70 años aumenta la probabilidad de padecer hígado graso no alcohólico

 

Los hombres tienen mayor riesgo de padecer EHGNA que las mujeres: según datos obtenidos en un estudio académico publicado por la Universidad Central del Ecuador en el 2018, existe una prevalencia significativa del 46 % en hombres, a diferencia del 19% de prevalencia presentado en mujeres.

Vivir en Sudamérica aumenta el riesgo: América del Sur se destaca como la segunda región con mayor prevalencia de EHGNA, presentándose en un 30,4% de la población, solo superada por Medio Oriente. En Ecuador, estudios locales muestran un porcentaje preocupante del 37% de la población (Universidad Central del Ecuador, 2018).

 

¿Cómo combatir o prevenir el hígado graso no alcohólico?

El tratamiento se concentra en tener un estilo de vida saludable y la pérdida de peso: alimentación sana, actividad física, controlar el nivel de estrés y moderar el consumo de alcohol, no obstante, existe una potente alternativa natural para combatir o evitar el hígado graso no alcohólico: los fosfolípidos y la colina.

Los fosfolípidos y la colina son indispensables en las membranas de las células. Fuente: SUPERBAKrill Blog.
Los fosfolípidos y la colina son indispensables en las membranas de las células. Fuente: SUPERBAKrill Blog.

 

Los fosfolípidos son biomoléculas que forman parte de los tejidos de los órganos y juegan un papel crucial en su correcto funcionamiento.

Se desempeñan como protectores del hígado, por ende, una escasez de fosfolípidos puede resultar en lesiones de este órgano y su inflamación.

A su vez, la colina (fosfatidilcolina) es un tipo de molécula que disuelve la grasa acumulada en el hígado, contribuye a su desinflamación y protege contra el daño hepático.

 

Algo que hay que tomar en cuenta:

Es importante diferenciar que hay Omega-3 en forma de triglicérido y Omega-3 en forma de fosfolípido, por ello hay que prestar atención en elegir el más saludable y que el hígado requiere para su funcionamiento: los fosfolípidos.

Cápsulas de aceite puro de krill. Fuente: SUPERBAKrill Blog.
Cápsulas de aceite puro de krill. Fuente: SUPERBAKrill Blog.

 

Una fuente abundante en fosfolípidos y colina es el Omega-3 presente en el aceite de krill, lo cual le atribuye una extraordinaria capacidad antiinflamatoria y antioxidante. Los estudios clínicos validan la suministración de fosfolípidos esenciales en el tratamiento de la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA), con una dosis de aproximadamente 2 g por día durante 3 a 6 meses ha reflejado resultados beneficiosos en la mejora de la salud de este órgano (Libro: Superba Kril Oil Concentrate).

 

Referencias

Lüchtenborg, C., Niederhaus, B., Brügger, B., Popovic, B., & Fricker, G. (2020). Lipid Profiles of Five Essential Phospholipid Preparations. Lipids, published by Wiley Periodicals LLC, 271–278. doi:DOI 10.1002/lipd.12236
Varganova DL, Pavlov CS, Casazza G, Nikolova D, Gluud C. Essential phospholipids for people with non-alcoholic fatty liver disease. Cochrane Database of Systematic Reviews 2019, Issue 4. Art. No.: CD013301. DOI: 10.1002/14651858.CD013301.
Changoluisa, E. (2018). Prevalencia de la enfermedad hepática grasa no alcohólica. Proyecto de investigación presentado como requisito para optar el título de Especialista en Gastroenterología y Endoscopia Digestiva. Universidad Central del Ecuador.
Burri, L. (s.f.). Krill Oil Concentrate. Oslo: Aker BioMarine Antarctic AS.

Fosfolípidos: el elemento del aceite de krill que combate el hígado graso no alcohólico

En la actualidad el sobrepeso y obesidad representan una pandemia mundial, y su afección a nivel hepático es el hígado graso. La enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA) es la acumulación de grasa en el hígado que presenta un amplio espectro de condiciones, desde la simple acumulación de grasa, pasando por la inflamación del hígado y daño de las células hepáticas, hasta una condición crónica como es la cirrosis hepática con consecuencias clínicas como la insuficiencia hepática, siendo así la consecuencia más grave un trasplante de hígado.

grasa abdominal por hígado graso
La acumulación de grasa abdominal puede ser una manifestación de hígado graso

 

En la batalla contra esta enfermedad, la cual afecta a un amplio porcentaje de la población mundial, los fosfolípidos esenciales (biomoléculas encargadas de la disolución de la grasa en el organismo) se posicionan como un efectivo tratamiento. El índice de personas con EHGNA está aumentando en cada vez mayor proporción, en gran parte debido a la epidemia de obesidad y sobrepeso.

 

Prevalencia y factores de riesgo para el hígado graso

En Ecuador el 37% de la población sufre de hígado graso no alcohólico (EHGNA)
En Ecuador el 37% de la población sufre de hígado graso no alcohólico (EHGNA)

 

Según datos epidemiológicos, la prevalencia de la EHGNA oscila entre el 7% y el 43% en adultos en todo el mundo, con un marcado aumento en aquellos con diabetes tipo 2 u obesidad. América del Sur se destaca como la segunda región con mayor incidencia, presentándose en un 30,4% de la población, solo superada por Medio Oriente. En Ecuador, estudios locales sugieren que se presenta en un 37% de la población.

La hipertensión es un factor de riesgo relacionado al hígado graso no alcohólico.
La hipertensión es un factor de riesgo relacionado al hígado graso no alcohólico.

 

La EHGNA tiene como principales factores de riesgo: el sobrepeso y la obesidad, diabetes, dislipidemia (exceso de colesterol y triglicéridos en la sangre) e hipertensión. La edad y el género también juegan un papel importante, con una mayor prevalencia entre hombres y, asimismo, aumenta el riesgo a medida del incremento de la edad, probablemente porque hay tendencia al sedentarismo.

 

¿Por qué los fosfolípidos combaten el hígado graso?

Los fosfolípidos desempeñan un papel crucial en el correcto funcionamiento del hígado.
Los fosfolípidos desempeñan un papel crucial en el correcto funcionamiento del hígado.

 

En la búsqueda de tratamientos efectivos para la EHGNA, los fosfolípidos esenciales han surgido como una necesidad, pues desempeñan un papel crucial en la estructura de las células y por ende a la función adecuada del hígado, especialmente aquellos fosfolípidos con alto grado del fosfatidilcolina, un tipo de fosfolípido que, junto con las sales biliares, ayuda a la disolver los ácidos biliares en la bilis, suprimen las reacciones inflamatorias y protegen contra varios tipos de daño hepático (Karaman et al., 2003), desempeñando de esta forma un papel crucial en la desinflamación y disolución de la grasa en el hígado.

Los fosfolípidos se encargan de desinflamar y disolver la grasa en el hígado.
Los fosfolípidos se encargan de desinflamar y disolver la grasa en el hígado.

 

Los fosfolípidos ayudan a proteger las células hepáticas de daños causados por estilos de vida poco saludables, al tiempo que estimulan enzimas hepáticas involucradas en la desintoxicación. Por este motivo, un déficit de fosfolípidos puede provocar daño en el hígado, lo que lleva a la enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA).

 

El aceite de krill: una fuente rica en fosfolípidos

La fosfatidilcolina es el tipo de fosfolípido que más suprime la inflamación del hígado.
La fosfatidilcolina es el tipo de fosfolípido que más suprime la inflamación del hígado.

 

Una potente fuente de fosfolípidos con un alto grado de fosfatidilcolina es el Omega-3 presente en el aceite de krill, lo cual le atribuye una importante capacidad antiinflamatoria y antioxidante. Los estudios clínicos respaldan el uso de fosfolípidos esenciales en el tratamiento de la EHGNA, determinando que la administración de 1800 mg por día durante 12 a 24 semanas ha mostrado resultados beneficiosos en la mejora de la salud hepática.

El aceite de krill contiene fosfatidilcolina
El aceite de krill contiene fosfatidilcolina

 

Otra ventaja del Omega-3 en forma de fosfolípidos (como lo es el aceite de krill) es que tienen mayor biodisponibilidad, ¿esto qué significa? que su capacidad de ser absorbido por el organismo es muy alta, a comparación de otras fuentes de Omega-3 en forma de triglicéridos (como el caso del aceite de pescado).

 

Para concluir…

La fosfatidilcolina presente en el aceite de krill es el elemento capaz de disolver la grasa en el hígado y desinflamarlo.
La fosfatidilcolina presente en el aceite de krill es el elemento capaz de disolver la grasa en el hígado y desinflamarlo.

 

En resumen, la enfermedad hepática grasa no alcohólica representa un desafío creciente, con consecuencias graves si no se aborda adecuadamente. Incluir fosfolípidos esenciales en la dieta, como los presentes en el aceite de krill, constituye una parte fundamental en el tratamiento de esta afección, brindando beneficios antioxidantes, antiinflamatorios y hepatoprotectores, y generando así la desinflamación y disolución de la grasa que el hígado requiere.  

Referencias

Lüchtenborg, C., Niederhaus, B., Brügger, B., Popovic, B., & Fricker, G. (2020). Lipid Profiles of Five Essential Phospholipid Preparations. Lipids, published by Wiley Periodicals LLC, 271–278. doi:DOI 10.1002/lipd.12236

Varganova DL, Pavlov CS, Casazza G, Nikolova D, Gluud C. Essential phospholipids for people with non-alcoholic fatty liver disease. Cochrane Database of Systematic Reviews 2019, Issue 4. Art. No.: CD013301. DOI: 10.1002/14651858.CD013301.

Changoluisa, E. (2018). Prevalencia de la enfermedad hepática grasa no alcohólica. Proyecto de investigación presentado como requisito para optar el título de Especialista en Gastroenterología y Endoscopia Digestiva. Universidad Central del Ecuador.